¿A quién ayudas cuando ayudas?


Entendiendo la subsidiariedad

¿Sabes cuál es la diferencia entre ayuda y afán de ayuda?

Ayudar es levantar el capullo de la oruga para que nadie lo pise, afán de ayuda es abrirlo para que le cueste menos trabajo salir a la mariposa, aunque a la larga esto implique que nunca podrá volar.

Ayudar es reconocerte adulto y ayudar a otro adulto como a un igual, afán de ayuda es olvidar que las personas tienen dignidad y pueden ayudarse a sí mismas.

Ayudar es dar soporte a las personas, afán de ayuda es cargar a las personas aunque no lo necesiten.

¿Y tú? ¿Das soporte o cargas?... Y cuando cargas, ¿a quién cargas? ¿A tus clientes?, ¿a tus compañeros?, ¿a tus hijos?, ¿a tus colaboradores? ¿Estás seguro de que realmente los estás ayudando?

Si tu respuesta sincera es “soy solidario y doy soporte”, felicidades. Si, en cambio, tu respuesta es “me dejo llevar por mi afán de ayuda”, te invito a reflexionar si tu acción persigue hacer crecer a quien dicen estimar o más bien sólo deseas sentirte bien o controlar la situación para que todo resulte como tú crees que debe ser.

Para reflexionar:

Si cargas a alguien, ¿cuánto tiempo más estas dispuesto a seguir haciéndolo?

¿Qué pretendes a dar a cambio?, ¿que no crezca, lastimar tu salud, llevarte al agotamiento?

Como consecuencia, ¿chantajeas a los demás por su falta de generosidad o te sientes frustrado porque los demás no te cargan también a ti?

Enrique Niembro Santoveña

enrique@cambiosistemico.mx

Estrategias de participación

El papel de los líderes es el de crear estructuras y experiencias que unan a las personas para identificar sus propios problemas y resolverlos.

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